¡Bienvenidos!

Bueno, con este van 4 blogs y recemos para que ya sea el último.

Aquí traeré mis penas y alegrías, normalmente en forma poética, pese a que no descarto otras posibilidades. Además me dedicaré a hablar de algunos libros que vaya leyendo, así como de poetas que me gusten o que puedan gustar al gentío.

No puedo prometeros una entrada al día, ni tampoco a la semana. Sin embargo, puedo asegurar que cada vez que suba algo a nuestro rincón, será con el mayor cariño y esmero posible.

Tot està per fer i tot és possible – Miquel Martí i Pol

P.S. No os acostumbréis, las próximas entradas serán más densas.

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¿Próximas reseñas?

 

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Entrada destacada

Bianquetti vuelve a las andadas

Tenemos ante nosotros la nueva gran obra de Benito Olmo, que tiene, como no podía ser de otra manera, al inspector Bianquetti como protagonista.

Esta es La tragedia del girasol, segundo libro que presenta al detective español de apellido italiano. En esta ocasión, nuestro personaje principal es ya un ex-inspector de policía, que acude como solución a la investigación privada. No obstante, parece no triunfar demasiado en su nueva “afición”.

Es entonces cuando un ex-camarada, Silva, le ofrece un empleo como escolta de una familia de alto poder adquisitivo. Tras meditar largamente si aceptar o no el trabajo, decide vivir esta nueva aventura que desde luego no le dejará indiferente.

Benito Olmo nos muestra una historia cambiante, una trama lenta pero totalmente alejada de esa pesadez descriptiva. Aparecen además continuamente nuevos personajes redondos, elaborados, que tendrán mucho que decir, sin perder de vista al famoso ex-inspector.

Seremos carne de cañón de un argumento que nos hará necesitar de más y más tiempo que dedicarle a la propia lectura. Un conjunto enorme de diferentes frentes abiertos que propiciará que vivamos la historia como protagonistas.

Muchos de los aspectos resultan esenciales, sin duda, en la novela negra. Benito Olmo no falla a su séquito con esta segunda obra, una lectura recomendable para aquellos gustosos de leer historias de suspense “semi-policiaco”.

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Juntos por y para siempre

Mentira.

Miento, mientes, miente, mentimos… todos.

“No sé qué haría sin ti”, pues chico, seguir viviendo.

Cierto es que a veces no pensamos ni lo que decimos, que sentimos que realmente es como lo vemos… pero, ¿cuántas veces se va la gente de tu alrededor? Incontables.

¿Cuántas veces te has sentido abandonado por una persona que esperabas que estuviera para siempre? Más de lo mismo.

No creo en el siempre, creo en el día a día, creo en el “ignoro lo que pasará mañana”, creo en mí mismo y en nadie más.

Y como yo no me valoro imprescindible para nadie, no considero que alguien lo sea.

Si me voy dejaré mucha gente, pero ellos, como cualquier otra persona, sabrán salir adelante, y me alegro.

 

Vida y muerte de un ser más, como yo.

Pude enviar esto a un concurso, una vez más, no lo hice.

ASCENSO

Hijo,

bastardo e hijo.

Hijo del rey

no reconocido.

Escalando posiciones

-así como picos-.

Luchando

y batallando

por sí mismo.

Buscando la cima

del Monte Olimpo.

Revuelo se espera

ante el ascenso del hijo,

bastardo e hijo.

ESTANCIA

¿Nada que temer?

Gustaría poder fiarme

de alguno de mis compañeros,

mas si todos son como el padre…

poder no puedo.

No creo en la suerte

pues nunca existió en mí.

Todo ganado

con la sangre de mi cuerpo.

Incluso he conquistado

el apellido de un plebeyo,

pues no soy digno de portar

la familia del Dios supremo.

Además,

que poder no puedo,

y querer…

no quiero.

CAÍDA

Cerré los ojos

fruto del cansancio.

Y al abrirlos

confinado en una celda

me hallaba.

Traicionado una vez más,

acabaría en el mar,

espero vacío

-de Dioses-.

Agua empapándome…

mientras aguardo

que con esta caída

dé a su fin la historia

del hijo,

bastardo pero hijo.

Hijo del rey

no reconocido.

 

Caducidad inminente

Juro que suelo meditar cada palabra que escribo, pero hoy no puedo.

Salen centelleantes las palabras de mis dedos (blogger con el móvil, cuán bajo he caído) y no puedo tomar más segundos en vano, pocos me quedan para finalizar mi día.

Una reflexión haré, monólogo interior en público.

Y es, cuando más necesitas a alguien, cuando menos presente se halla. ¿Miedo a la ayuda?, ¿miedo a la comprensión?, ¿miedo a ser un verdadero amigo?

Es hoy cuando más solo me siento y cuando más necesito tener a alguien. Es hoy cuando más solo me encuentro y veo que a nadie tengo.

Si me preguntas, yo nunca habré escrito esto. Poco durará, aprovechad para leerlo.

Borroso

Siento contar mi vida, como si a alguien le importara, por aquí. 

Un pasadizo, no tiene salida e incluso no recuerdo la entrada. ¿Cómo he llegado hasta aquí? No lo sé.

Encerrado en un tubo cilíndrico que cada vez se me hace más asfixiante. 

Por suerte tengo una ventana que me deja observar lo que ocurre a mi alrededor, pero llueve, no veo nada, no saco nada en claro. 

Todo está borroso, y ya no quiero ni mirar.

Noche de perros

Y es otra noche la que paso pensando en mi vida.

Debo ser uno de tantos, pero últimamente soy un carrusel deportivo, una noria sin parada prevista, una montaña rusa que cubre todo Moscú… Altibajos constantes llenan mis días.

Y es ahora, en uno de esos bajos, al cual aún le quedan horas para coger carrerilla, cuando siento y escribo.

Siento, luego escribo.

Acerco mi hocico

a la cristalera

y observo como la luna

llena de vida la noche.

¡Las estrellas no se quejan!

Normal,

ellas no están solas nunca

-me rebato en voz alta

a mí mismo.

Mencionaba mi hocico,

tras mi día de perros.

¡Quién fuera animal

sin días humanos!

Buenas noches.
Foto de portada: @ladybrucass28

Vacío

Siendo sincero, hoy me proponía escribir la letra de una canción, o al menos intentarlo, tras escuchar repetidas veces algunos de los temas icónicos de la banda más conocida de Sheffield, Arctic Monkeys.

Pero no me veo capaz, no me veo capaz de sentarme, coger papel y lápiz y hacer algo que merezca la pena. Realmente nunca estuve preparado para hacer algo así, ni cuando escribí algunos de los poemas que considero (pocos son) decentes de entre mis hojas y documentos virtuales.

Pese a ello, si algo me molesta, es el hecho de “tener” que escribir, considero que la escritura o sale del corazón, o no sale.

O bueno, sale, de burdas intentonas de hacer algo “bonito”, acompañado a su vez de cero sentimiento. ¿Es esto positivo o negativo?

Puedo escribir lo siguiente:

A golpe de tambor

pasas junto a mí,

ni con desdén me miras.

Y pese a ello

hago como te huyo

con la mirada.

Como cada vez

que nos encontramos,

aunque solamente

te encuentre yo.

 

O también:

Sentados,

¿juntos?,

frente al mar.

Observando

como las olas

tragan nuestra arena.

Como hizo el tiempo

con nuestro amor,

poco a poco,

poco a poco.

 

Escribes cuando estás preparado, puedes forzar e incluso hacer que quede bonito, pero o sientes lo que escribes, o estás vacío por dentro.

 

Foto de portada: @testimemolt (Instagram)

Oscurece

Camino solo, a duras penas reconozco mi alrededor.

Camino solo, en la oscuridad de la noche, no llega a mis ojos siquiera un atisbo de esas nubes que estaban ahí, de otro modo me eclipsan las estrellas, que pese a situarse a años luz de mi posición actual, brillan por sí solas más que yo lo haré nunca.

Camino solo, tratando de esconder ese miedo que me acongoja, esa fobia que siempre le tuve a las calles tenebrosas, a los pasadizos sórdidos, a la gente trasnochadora, incluso a un servidor.

Camino solo, buscando dar fin a esta vida, no puedo continuar por la senda de felicidad y verborrea sin sentido que sigo, de cara a la galería.

Camino solo para hacerme oír, que toda la ciudad escuche mis quejas y plegarias, que sepan quién está aquí y quién manda… mientras duermen.

Camino solo porque nadie nunca quiso hacerlo conmigo.

Caminé solo hasta que me dijiste: “Hola, ¿estás bien?”

 

¡Espero que os haya gustado!

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